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Irán y Arabia Saudí intentan limar asperezas en la cumbre regional de Bagdad con Afganistán como telón de fondo

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BAGDAD, 28 (DPA/EP)

Destacados representantes de los países del golfo Pérsico, como el emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Zani, así como de Irán, participan este sábado en una conferencia internacional en Bagdad, con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, como gran invitado europeo, en un esfuerzo para relajar las tensiones regionales y planificar un nuevo escenario de diálogo tras la caída de Afganistán.

Los ministros de Exteriores de Arabia Saudí e Irán intentarán protagonizar también un acercamiento tras años de división por su rivalidad, representada ahora en la guerra de Yemen, donde Riad apoya al Gobierno e Irán a los insurgentes huthis.

El primer ministro de Irak, Mostafá al Kazemi, ha llamado a la protección de su propio país. “No voy a permitir que Irak se convierta en terreno de conflicto regional, y es por eso que esta conferencia representa el deseo de mi país para que mejoren ls relaciones entre los países del mundo a través de los principios de cooperación, integración y no interferencia”.

El año pasado, las tensiones aumentaron después de que el alto general iraní Qasem Soleimani y un jefe de la milicia iraquí aliado murieran en un ataque aéreo estadounidense en Bagdad. El sábado, el nuevo ministro de Exteriores iraní, Hossein Amir Abdollahian, describió los asesinatos como un “crimen mayor”.

Sin embargo, un orador tras otro prometió apoyo a Irak, que libró una devastadora batalla liderada por Estados Unidos contra los militantes del Estado Islámico que se habían apoderado de franjas del país en un bombardeo de 2014.

En diciembre de 2017, Irak declaró la victoria contra Estado Islámico, tras recuperar todo el territorio invadido por el grupo extremista. Sin embargo, los operativos del Estado Islámico han seguido llevando a cabo ataques aislados en todo el país.

La conferencia de Bagdad tuvo lugar dos días después de un ataque mortal reivindicado por la filial afgana de Estado Islámico en Afganistán en las afueras del aeropuerto de Kabul, lo que generó temores sobre el resurgimiento del grupo terrorista.